martes, 4 de enero de 2011
DERRAME DE LA INCONSCIENCIA...IMPOSIBLE SABERLO
BIG BANG
jueves, 11 de noviembre de 2010
LA HABITACIÓN
“Soy la ira de S.E. Su fuerza, su ceguera, su alma, su salida, su fin, su valor, su esencia, su dolor, su cruz, su pena, su sufrimiento.”
Impulsado y abofeteado por la curiosidad, giré hacia otra de las murallas del cuarto, apreciando así una segunda puerta, construida con retazos de cadáveres humanos descompuestos. Ésta también poseía un gravado, parecía hecho con una daga:
“Soy el sadismo de R.G. Soy su arma, su frialdad, su calor y furor, soy la sonrisa que todos aborrecen, su incombustionada felicidad, su goce incomprendido.”
Inmerso en mi terror, centré la mirada en una puerta de hielo recubierta de miel, el gravado de ésta parecía haber sido hecha por un niño, un niño que escribía con impaciencia para relamer sus dulces dedos, o para no perderlos:
“Soy la sed de venganza de I.O. Su motor, su inicio, su primera impresión, su última respuesta, su bipolar placer, su risueño llanto, en fin, soy su…”
Cuando por un instante volteé para ver como sería la última puerta, un tétrico escalofrió me paralizó por completo, pues no existía ninguna puerta, solo un sutil escrito:
“Soy S.E.R.G.I.O. Y tengo miedo. . .”
MUERTE
En la soledad del frío pavimento, recuerdo aquellos días que muchos llamarían gloriosos, cuando te sentía a mi lado, era todo miel sobre hojuelas, solo alegrías y un éxtasis demencial que penetraba asta lo mas profundo de mi alma…pero sin darme cuenta, la perdida azotó mi mente, como el tiempo al mas impaciente enamorado, acertijos perforantes y oxidados interrumpen la tranquilidad de mis emociones, junto con mil recuerdos que comienzan a materializarse, creando mi prisión imaginaria de papeles dibujados con mil te quiero. Ya borrosos y lejanos, los ángeles pierden sus alas cristalinas llenas de ilusiones y proyecciones, un Apocalipsis se encierra y compacta en mi pecho, caigo y caigo en el abismo, y siento como la verdad emerge de las mentiras, así como un fénix de sus cenizas…cuando al fin dejo de caer, extiendo mis manos, una y otra vez extiendo mis manos, y no encuentro las suyas, las extiendo y las extiendo, mas camino y no las encuentro, caigo en desesperación, siento que no avanzo…me detengo y a lo lejos logro escuchar un susurro, me dice “ camina” y camino, “detente” y me detengo, “muere”…y sigo detenido en plena oscuridad, consumido por siempre en la oscuridad…la fría y eterna oscuridad de aquel sucio y maloliente pavimento de las calles de la pequeña ciudad. . .

